viernes, 31 de marzo de 2006

MISSING YOU

El otro día tuve un sueño que me dejó perplejo. En él aparecía una persona fallecida, desgraciadamente, hace años. No hace falta explicar que el sueño me llenó de alegría, ¡volver a charlar con ella! Mientras soñaba, era como si estuviera viva. Al despertar, pensé que cuando la viera, se lo diría: ¡Esta noche he soñado contigo! Pero rápidamente me embargó un halo de tristeza, y la sonrisa de mi cara se borró al recordar, en unos milisegundos, que ya no está.

Ese día me dio por reflexionar. Llovía. No, no, tranquilos, que no os diré: "El día era gris y triste". Era triste, sí, pero la lluvia, al contrario que a mucha gente, me encanta, sobretodo mojarme con ella.

Frecuentemente se nos dice que estamos en un mundo de encuentros y despedidas. Aforismos inventados para consolar la pérdida de alguien, palabras vacías que no consuelan a nadie. Entendiendo por encuentros los nacimientos y nuevos amigos/as, novias, el amor de tu vida, etc. y como despedidas, justo todo lo contrario. No sólo defunciones, también amigos/as que marchan lejos porque no les queda más remedio o, a veces, para mejorar (laboral o existencialmente). En ese caso me alegro por ellos, pero no nos volveremos a ver. Quizá sea un egoísta al pensar así.

También hay terribles despedidas a las que les tengo un pánico increíble, hasta el punto que en ocasiones no he tenido el valor suficiente para ir. Las típicas intenciones: nos llamaremos, nos escribiremos, los e-mail´s, etcétera. Pero la verdad es que lo hacemos al principio pero que, poco a poco, nos vamos olvidando, y es que, en general, somos bastante desaliñados para estas cosas.

De todas esas personas de las que me he despedido (no quitaré al lector tiempo enunciando nombres y parentescos) aprendí infinidad de cosas: mi pasión por la lectura, mi profesión, dar clases (algo que pensaba que nunca sería capaz de hacer), escribir pequeños relatos a modo de columna (si a esto se le puede llamar escribir), ese afán de enseñar, y la pasión por la vida, por todo aquello que hago. Hombres, mujeres, mayores, jóvenes, gente buena, agradable, sensible... Todas ellas con un denominador en común: entregadas a darte aquello más valioso de cada una de ellas, transmitírtelo, enseñártelo... Pero nunca nadie nos enseñó a vivir sin ellos/as.

También ellas fueron, son y serán los/las que, siempre a mi lado, confiaron en mí para realizar todo tipo de tareas a pesar de mi inexperiencia. Sé que siempre estarán conmigo. Y cómo no decir también (perdonadme por la nostalgia) que la vida te separa siempre de los mejores, de los más necesarios, de los que más quieres... En serio.

A media mañana parecía que amainaba. Me dio por seguir con el tema y en un arrebato, me dirigí al estudio (otra cosa no tendré en casa pero libros y más libros... un día de estos me perderé entre ellos). Entre tanto apero innecesario encontré la agenda. Cogí el teléfono y dediqué bastante tiempo a llamarlos. ¿Qué les conté? Nada, sólo les pregunté cómo les iba la vida, si necesitaban algo, escuchando sus voces y, a la vez, imaginando sus sonrisas.

A unos los encontré, a otros no... C´est la vie. Pero, al menos, me quedé mucho más tranquilo.

Espero y deseo que cuando anochezca, después de mi hora de lectura diaria, pueda cerrar lentamente los ojos, que se despierte la imaginación y, como anoche, soñar con ellos/as, ver sus sonrisas, recordar sus palabras, las mismas que la noche anterior: Alexandre, ahora eres tú a quien le toca enseñar, da lo mejor que tienes, nosotros/as te lo enseñamos...

Para no entristecer más al lector con mis soliloquios ya sólo me queda decir a todas las personas que están y no nos podemos ver... y a aquellas que, desgraciadamente, no se encuentran ya entre nosotros, donde quiera que se encuentren, a todas:

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. OS ECHO DE MENOS.

3 comentarios:

joanjo77 dijo...

seguro que sonara a cobardia pero hace años decidi que nadie es imprescindible en esta vida.
Seguramente sonara a chuleria, a sobradez o a escudo sobrepuesto en mi piel para protegerme de desgracias...

pero la realidad es que despues de perder a un par de personas muy cercanas ( y de forma imprevista) me diu cuenta de ello. Yo seguia vivo y tenia que aprovechar al maximo mis posibilidades...recordad a los que ya no estan es bueno, pero nunca volveran, se ha de ir mirando al futuro.

Y si, se que si un dia soy padre nunca podria decir eso con un hijo... pero cierto es que a dia de hoy ni lo soy ni lo pretendo. Puede que por comodidad.. o por simple miedo a sufrir por el. Pero sigo pensando que nos apropiamos de las personas por simple " cultura" y no, realmente no creo que sea tan pragmatico como aparento ni soy un bloque de hielo sin sentimientos.. pero estoy convencido que si buscas siempre puedes encontrar a alguien.

eso no quita que no respete todo lo dicho por ti ;) simplemente intento alertar a la gente que no dependan jamas.

Viatger dijo...

De acuerdo contigo Joanjo77 todos necesarios ninguno imprescindible y, evidentemente, no pretendo depender(o al menos lo intento) y siempre mirar hacía adelante, conocer amig@s nuev@s. Hoy por hoy no puedo dejar de recordarles, para mí si no es así es como si realmente estuviesen muertos ;)

Ana Ozores dijo...

¡Qué tema tan peliagudo!

A mí el escrito de Alexandre no me ha sugerido en ningún momento dependencia, en el sentido que habla Joanjo. Yo lo he entendido como un homenaje, nostálgico, sí, pero homenaje.

Ciertamente, hay que tirar adelante, aunque uno tenga el corazón destrozado. Pero no es fácil volver a hacer buenos compañeros... No es algo que se consiga en un día, ni en un año, ni en dos. Algo que seguramente no valoramos lo suficiente cuando lo tenemos y que perdemos (hablo en plural, pero pienso en mí misma) a veces sólo por dejadez.