viernes, 20 de marzo de 2009

Béziers en llamas

Hubo una época en que existía la religión Cátara, incluso tenían un lengua llamada lengua Occitana o de Oc, es precisamente de esta lengua la que deriva el Aranés lengua hablada en el Valle de Arán, Lleida, los catalanes somos tan irrespetuosos con las lenguas que en una comarca de Catalunya se promueve su lengua vernácula.

Geográficamente los cátaros anduvieron por la Europa Occidental, pero donde poseyó más fuerza fue en Languedoc y estuvo en auge en plena edad media.

Fue una religión llena de curiosidades y aceptada entre el pueblo llano por muchos motivos, Los Cátaros se caracterizaban por una teología dual, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y el otro material forjado por Satán, no me liaré a explicar sus peculiaridades porque si no, no acabaríamos nunca, aunque al final recomiendo un libro para saber más sobre el catarismo.

Como la religión católica no vio con buenos ojos a los Cátaros más que nada porque tenían miedo de perder protagonismo y poder buscó una serie de formas para acabar con ellos/as y, como no podía ser de otra forma, los declaró herejes y los empezó a perseguir, primero la excomunión, después la Santa Inquisición, después una cruzada, etc.

Ocurrieron muchas cosas, pero explicaré lo que pasó en la ciudad de Béziers;

Ciudad de Béziers, Francia, en la actualidad.

El 22 de Julio, declarada la guerra a los Cátaros, las tropas lideradas por Simon de Montfort sitian la ciudad, realizan todos los preparativos para entrar en la ciudad y exterminar hasta el último de los herejes, el obispo de Béziers que se encuentra entre las filas de los cruzados de Simon de Montfort, se acerca a las murallas de la ciudad ofreciéndoles la paz si entregan hasta el último de los cátaros o buenos hombres como se les llamaba, fuesen estos hombres, mujeres o niños/as, el pueblo no tenía nada en contra de los cátaros ya que no les hiceron nunca daño y además participaban activamente de forma positiva en la sociedad, la respuesta al obispo no pudo ser más contundente:

“Preferimos ahogarnos en el mar a cambiar nada de nuestro gobierno”

Por una falta de estrategia por parte de los ciudadanos de Béziers las puertas de la ciudad quedan abiertas, los mercenarios no dejaron de aprovecharse de esa situación y se disponen a entrar en la ciudad, el frío metal de las armas empieza a destellar tanto en la ciudad como fuera de ella, el combate está a punto de empezar a desatar la ira de los mercenarios, cruzados y la de los ciudadanos, uno de los cruzados pregunta al legado papal, Amaury (una joya de hombre…), cómo distinguirá a los fieles, es decir, los cristianos de los cátaros, a lo que contesta de forma totalmente indigna:

“Matadlos a todos Dios reconocerá a los suyos”

Los mercenarios siempre son los primeros en actuar en las batallas, ya dentro de la ciudad luchan encarnizadamente con los ciudadanos de Béziers ya fuesen cátaros o cristianos, poco después entrarían los cruzados a rematar la faena tiñiendo de sangre y horror toda la ciudad, queman, matan y violan a todo lo que respira no se libran de la ira de los cruzados ni siquiera los niños/as, mucha gente se refugia en la iglesia cristiana para rogar a Dios que detenga tan atroz matanza, pero los cruzados entran en la misma y los asesinan a todos/as en nombre de Dios, los mercenarios empiezan el saqueo de la ciudad, pero deben ser los nobles los que deben repartir el botín, éstos al ver lo ocurrido le prenden fuego a la ciudad, y se quedan fuera de las murallas a esperar a que solamente queden las cenizas.

Una vez más Amaruy, el legado papal, envía una misiva al papa Inocencio III diciéndole:

“La venganza divina ha sido majestuosa”

Estela situada en el Camp dels Cremats (campo de los quemados), recordando la pira en la que ardieron asesinados 200 cátaros defensores de Montsegur, último reducto cátaro. Si uno/a es observador verá debajo de la cruz cristiana la cruz cátara.

Debajo de la cruz occitana o cátara reza como respetuoso epitafio: "A los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano"

Hay muchas más historias sobre el catarismo, la expulsión de los Cátaros de la ciudad fortificada de Carcasona, la batalla de Muret, el último reducto cátaro en el castillo de Montsegur, etc., para los que les interese saber más el historiador, David Agustí, escribió un libro sobre ellos muy interesante que no sólo explica la historia si no que además desmiente las leyendas que se explican sobre el tema, los datos del libro son;

Título: Los Cátaros. El desafío de los humildes.
Autor: David Agustí.
Editorial: Sílex.
ISBN: 84-7737-167-9 .

Os dejo un vídeo histórico sobre el catarismo.


Antiguo escudo cátaro. Foto: Wikipedia.

¡Qué decir de la injusticia cometida para con los cátaros!
Solamente se me ocurre una expresión; ¡espero que los responsables ardan en el infierno!

Adieu-siatz (hasta luego, en lengua de Oc u Occitano)
Viatger.

5 comentarios:

Montse dijo...

No sabes la alegría que me ha hecho esta entrada..
Estaba muy interesada en saber sobre los cátaros, su religión y algo de su historia (un triste final).
He aquí otro holocausto y para más in-ri en el nombre de Dios, como otros muchos.
Has hecho un gran trabajo, muy elaborado, con datos y fotos, así que te felicito.
Y lo que más me ha gustado, tu expresión final "¡espero que los responsables ardan en el infierno!"
Yo también lo espero.
Mil gracias y mil besos.

Viatger dijo...

Muchas gracias, Montse!

Tan solo he explicado lo ocurrido en Béziers y me he dejado muchos detalles,es decir, lo he tratado todo muy superficialmente, si te ha gustado no dejes de leer el libro que recomiendo porque es muy bueno, de nuevo gracias.

petons o como se dice en Occità "de potons",
viatger.

Mademoiselle de Maupin dijo...

Amo a los Cátaros.

Viatger dijo...

Mademoiselle de Maupin, los cátaros es una parte de la Historia que me apasiona.

abrazos,
Viatger

Admin dijo...

Mi mas profundo respeto hacia los caratos, y un grandisimo repudio a la iglesia católica, carceleros del espíritu del hombre.

Saludos fraternales.