domingo, 15 de marzo de 2009

Parque del Castell de l´Oreneta, Barcelona.

Textos: Maria Rosa Salvadó

Cuando los campos dejan de ser cultivados, el bosque va avanzando paulatinamente hasta instalarse, y los inunda una nueva verdor.

Eso es lo que pasó en la mayoría de terrenos que hoy ocupa el parque del Castell de l'Oreneta. Un total de 17 hectáreas que son el resultado de la suma de la extensión de dos fincas rurales: la masía de Can Bonavia, de la familia del conde Milà, y la del castillo de la Oreneta, de la familia Tous.

Es justamente este castillo, construido en la parte alta de la finca y de la cual solamente quedan unas cuantas paredes, lo que da nombre al parque.

Un bosque muy barcelonés

El parque del Castell de l'Oreneta es un gran espacio forestal que se convierte en lugar de conexión con la sierra de Collserola, el acceso al bosque que penetra la ciudad. Se abrió al público en el año 1978 y conserva casi intacta la vegetación primigenia de tipo mediterráneo, con especies muy características de la cordillera de Barcelona.

La vegetación es, en realidad, su principal atractivo, que configura un espacio sorprendente en la ciudad. Hay pinos carrasco, pinos piñonero, encinas y robles, envueltos de un sotobosque muy rico en arbustos como la retama, el acebo, el durillo, el madroño y el lentisco. De estas dos últimas especies hay ejemplares centenarios.

También abundan las plantas aromáticas, como el tomillo, el laurel y la alhucema. Una era y la estructura de la primera de una serie de albercas, hoy enterradas, que hace años sirvieron para regar, junto con la presencia de naranjos, nísperos, almendros, olivos y algún granado, nos recuerdan el pasado agrícola de gran parte de este espacio. Por todas partes, textos grabados en pequeños bloques de piedra nos cuentan la historia del parque y su vegetación.

Árboles catalogados

Con los años, en el parque del Castell de l'Oreneta se han plantado nuevas especies, como el eucalipto, el ciprés, el cedro y el almez, que han contribuido a la frondosidad que caracteriza el espacio.

Destacan dos árboles, que, por su excepcionalidad, han entrado a formar parte del catálogo de árboles de interés local de Barcelona: un enorme eucalipto que encontramos, con la ciudad a sus pies, en una de las curvas del camino que lleva el nombre de esta especie arbórea, y un cerezo de Santa Lucia, que permanecerá en el parque por una cuestión de buen criterio medioambiental: donde está plantado tenía que pasar una calle, cuyo trazado se ha modificado para conservar dicho árbol tan magnífico.

Se haya cerca de las cuadras de los poneys, uno de los elementos más atractivos para los niños y las niñas que visitan el parque, junto con el tren en miniatura, del cual también disfrutan los mayores.

Un lugar para pasar el dia

Cuando se va al parque del Castell de l'Oreneta, vale la pena planificar una salida festiva de día entero. Se trata de una excursión a un bosque dentro de la ciudad, donde la intervención municipal ha mejorado la red de caminos, ha creado zonas de descanso, áreas para el juego infantil –la más grande, con mesas de ping-pong– y zonas de picnic.

Destaca la que hay en la parte más alta del parque, bajo la sombra de un gran algarrobo, con una vista panorámica excepcional de Barcelona, desde Sant Adrià del Besòs hasta El Prat de Llobregat, y un bar donde cocinan pollos asados, entre otras comidas, y que está abierto sobre todo en primavera y verano. Hay más atractivos, como viajar montado en uno de los vagones de un tren en miniatura y, para los más pequeños, pasear en poney.

Si vamos en verano, al lado del parque se hayan las piscinas públicas de Can Caralleu. ¡Más no se puede pedir!


Ruinas del Castell de l´Oreneta. Fotos: Viatger.

Sabías que...

El del parque del Castell de l'Oreneta es uno de los mejores ferrocarriles reducidos a escala y tripulados de Europa. Es un elemento destacado del paisaje barcelonés y de la oferta lúdica y cultural de la ciudad.

Se inauguró en el año 1981 y, a lo largo de un recorrido de 636 m y con tres anchos de vía de entre 5 y 10 pulgadas, el tren atraviesa tres túneles, dos puentes y un viaducto metálico. También dispone de una estación y un apeadero. En total, hay 11 locomotoras, entre eléctricas, de vapor y diésel, y unos doce vagones. Los domingos, los visitantes del parque pueden viajar con este tren de 11.00 a 14.00 horas.

Todo es posible gracias a los socios del Centro de Estudios-Modelismo Vapor Barcelona y Sabadell. El tren lo constituyó en 1980 un grupo de aficionados a los trenes tripulados y movidos por la fuerza del vapor, y este año se celebra el 25 º aniversario.

El material, casi siempre construido por los socios de esta entidad, reproduce fielmente todos los mecanismos propios del ferrocarril. Desde 1984, una vez al año tiene lugar la fiesta de las Veinticuatro Horas de Vapor, un programa que desarrollan muchas asociaciones de circuitos de tren de este tipo en Europa y América.

Ficha técnica

Distrito: Sarrià-Sant Gervasi.
Superficie: 17 ha
Inauguración: 1978
Catalogación: parque forestal.
Horario: desde las 10.00 hasta que empieza a oscurecer.
Servicios: áreas de juego infantil, mesas de ping-pong, bar de comidas, circuito de trenes en miniatura, poneys, fuentes, zona de picnic, área de esparcimiento para perros, y lavabos.
Accesos: camino de Can Caralleu, pasaje de la Blada, avenida de Espasa y calle de Gaspar Cassadó, en el lateral de la ronda de Dalt.
Particularidades: árboles catalogados.


Trenes del parque en los que se puede realizar un recorrido, previo pago de la entrada... Fotos: Viatger.

________________________________________

La verdad que me habían hablado en muchas ocasiones del parque y realmente es precioso, hay espacios para toda la familia.

saludos,
viatger.

3 comentarios:

Drea dijo...

Preciosos todos los rincones.

Viatger dijo...

y eso que me dejé por fotografiar, la zona de ponis, las arboledas, los columpios para los peques, etc.

saludos,
viatger

Montse dijo...

Pues no he ido a este parque desde hace muchos años y recuerdo el paseo en tren.
¡Y resulta que tiene todos los ingredientes que me gustan! La arboleda, el castillo y un viaje en tren. Es perfecto.
Me ha encantado como lo has explicado ¡dan ganas de ir! y por supuesto que iré.
Un abrazo.