viernes, 17 de abril de 2009

Subsuelos de la noche

Porque esta mujer no se calla nunca, porque siempre se quejaba, porque para ella no había estupidez que no fuera un problema, porque estaba harto de trabajar como un burro y encima aguantar a esta pesada y toda su parentela, porque en la cama tenía que rogar como un mendigo, porque anduvo con otro y se hacía la santa, porque ella le dolía como nunca nadie la había dolido y porque sin ella no podía vivir pero con ella tampoco, él se vio obligado a retorcerle el cogote, como si fuera gallina.
Porque este hombre no escuchaba nunca, porque nunca le hacía caso, porque para él no había un problema que no fuera una estupidez, porque estaba harta de trabajar como una mula y encima aguantar a este matón y a toda su parentela, porque en la cama tenía que obedecer como una puta, porque anduvo con otra y se lo contaba a todo el mundo, porque él le dolía como nunca nadie la había dolido y porque sin él no podía vivir pero con él tampoco, ella no tuvo más remedio que empujarlo desde un décimo piso, como si fuera bulto.
Al fin de esa noche, desayunaron juntos. Igual que todos los días, la radio transmitía música y noticias. Ninguna noticia les llamó la atención. Los informativos no se ocupan de los sueños.

Bocas del tiempo.
Eduardo Galeano.

3 comentarios:

Drea dijo...

Interesantísimo.

Montse dijo...

No es un sueño, es una pesadilla.
Un acertado contraste de sueños o quimeras, de malestar silencioso, y me pregunto ¿es posible?

Viatger dijo...

La verdad, Drea que todo lo que escribe Eduardo Galeano es interesantísimo, si queréis saber más de él y su obra en: http://historiesdeviatger.blogspot.com/2008/05/eduardo-galeano_26.html

¿Es posible,Montse? Creo que sí, a lo mejor ni tú, ni yo, ni mucha gente, pero habrán personas que piensen esas cosas o peores, puedes apostar a que sí, la realidad siempre supera la ficción.

Saludos y besos,
Viatger